Debemos admitirlo: nuestros dos concejales son “incorregibles”. Por más que se les diga ellos insisten en cumplir lo que consideran que es su deber como tales, aún sabiendo que tal actitud les valdrá ataques gratuitos, calumnias y campañas por parte de ciertos medios que se alimentan del presupuesto municipal.
Por ejemplo, ¿que necesidad tenia Walter Bochatay de rescatar del Archivo un muy completo proyecto sobre Seguridad presentado años atrás por el Bloque Todos por Arrecifes sobre el cual no se había tomado decisión alguna. Y además, ¿por qué, ante las reiteradas dilaciones del oficialismo, preparó un dictamen aprobatorio? Qué le costaba hacer como otros que llegaron al Concejo como opositores amagando que se iban “a comer a los chicos crudos” y hoy hacen la plancha en las calidas aguas bolinaguistas y votan con ese Bloque.
Pero no, Walter le metió para adelante y se ganó el enojo del señor Luis Quiroga, quien fue un muy flojito Asesor Letrado y ahora repite esa performance en el cargo de Secretario de Protección Ciudadana. Concretamente el enojo de Quiroga se debió a que Bochatay expresó durante una Sesión este concepto que consta en el Acta respectiva: “tenemos un Director de Seguridad Ciudadana que hoy día por lo menos lo único que conocemos que hace es pasar partes de prensa, lo cual no creo que sea su función”. Nada que no fuera verdad, pero Quiroga lo tomó a mal, descalificó el proyecto (que era para bien de los ciudadanos) y mintió descaradamente al decir que Bochatay solo asiste al Concejo los días que hay Sesión. Estaríamos tentados de afirmar que el puesto de Quiroga bien podría ocuparlo con mayor idoneidad (y menor costo) el pintoresco comisario de Trulalá, la ciudad donde habita Hijitus, pero este muchacho es muy susceptible y en una de esas se deprime.
Otra “incorregible” es Silvina De París, que no solo quiere cumplir su función de concejal sino que además es periodista, lo que da como resultado una mezcla explosiva. Consecuencia: sacó a la luz una carta de los pediatras del Hospital enviada al intendente en el mes de marzo –y cajoneada desde entonces- donde dichos profesionales denuncian una serie de graves falencias en esa área como carencias edilicias, inseguridad y falta de políticas de salud materno-infantil, entre otras.
En este caso la ofensiva vino de parte de la Secretaria de Salud Pública del Municipio, la odontóloga Silvia Farias, quien -pese al intenso raíd mediático posterior a su citación ante el Concejo-, pocas cosas pudo aclarar. Por ejemplo dijo haberle mostrado a los concejales documentación que probaría la correcta realización de los concursos para nombramiento de los profesionales y que en los mismos no se privilegió a algún familiar suyo, pero de esos papeles no quedó copia en el Concejo.
A propósito, resulta curiosa la transformación de la señora Farías, que allá por el 2006 creyéndose una especie de Juana de Arco del Concejo y en su carácter de opositora se arrogaba el derecho de “secuestrar” historias clínicas en el Santa Francisca, y que ahora como oficialista le niega a otros concejales el derecho a cumplir sus funciones. Ni hablar de las cosas que dijo del Hospital en aquellos tiempos.
En fin y volviendo a lo que importa, prometemos hacer lo posible para encarrilar a nuestro concejales, tratar de convencerlos de que todo está bien, que sobra trabajo, que la salud publica es de excelencia, que la inseguridad no existe y otras maravillas que cuenta la Oficina de Prensa y Ciencia-Ficción de la Municipalidad, pero mucho tememos que estos dos “incorregibles” sigan –pese a todo- empeñados en cumplir cabalmente su trabajo de concejales, una desigual lucha en la que, más allá de ironías y bromas, los seguimos acompañando.
Centro Socialista de Arrecifes
Integrante del Frente Amplio Progresista
