mundial-brasil-2014-1848772w620Casi al mismo tiempo que se incorporó a las divisiones inferiores de San Lorenzo, con 12 años, empezó a viajar seguido al predio de la AFA, en Ezeiza. La relación entre la selección y Pablo Zabaleta no es nueva: empezó en la Sub 15 y subió cada uno de los escalones hasta llegar a la Mayor. En el recorrido logró el campeonato Sudamericano Sub 20 en 2003, el Mundial Sub 20 en Holanda 2005, y la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Pekín, en 2008. Ahora, a la espera del encuentro con Rumania, y cuando restan 99 días para el Mundial, es uno de los elementos que se repiten en cada convocatoria en la estructura del técnico Alejandro Sabella; es un integrante del staff permanente que fue diseñando el entrenador para la cita en Brasil.

-¿Cómo se vive esta previa, donde en la cabeza del jugador están el Mundial y las definiciones de cada torneo?

-Cuando estás en la selección hay que disfrutar de encontrarse con los compañeros, porque estos momentos son únicos en la preparación del Mundial. Se vive de una manera especial, aunque es verdad que no se pude perder de vista el compromiso que tenemos con los clubes, donde se entra en una época de definiciones en las ligas, en las Copas. No se puede dejar de sostener el nivel, que es lo que nos permitirá llegar en la mejor condición a la selección.

-¿El futbolista se cuida más en estos meses?

-La mayoría llegará con una temporada larga, de carga física, con muchos partidos. En este tiempo es importante saber cómo manejar ciertas situaciones, porque a cualquier tipo de problema hay que darle importancia y no tratar de forzar o jugar al límite.

-¿Cómo imaginás que se llegará como equipo?

E ste equipo siempre fue de menor a mayor. Con problemas al principio de las eliminatorias, con rivales inferiores con los que se perdió sin hacer buenos partidos. Pero después de aquel partido en Barranquilla, en el que siempre hacemos hincapié, hicimos un despegue y alcanzamos buenos rendimientos antes selecciones importantes, aun con bajas por lesión y suspensiones. Ver que más allá de las individualidades como equipo también podemos funcionar nos fortalece como grupo. Argentina siempre va a tener cartel de candidato, por historia y por la jerarquía de sus jugadores.

Este plantel refuerza mucho la calidad del grupo, ¿es tan fuerte?

-Es un grupo fuerte y eso nos identifica. Hay alegría, quizá porque muchos estamos juntos desde los juveniles. Muchos de los que estamos acá estuvimos en Holanda, en 2005. En mi caso un Mundial será una experiencia nueva, pero otros jugadores de la misma camada ya tienen experiencia y te la transmiten para no cometer errores.

-Futbolísticamente, ¿qué se debe corregir?

-Debemos seguir mejorando a la hora de retroceder, donde hay que estar ordenados para no darle espacio al rival, sincronizar las ayudas para que no nos generen situaciones. Por el potencial del ataque, sabemos que corremos cierto riesgo de quedar descompensados, pero es algo que asumimos.

-¿Les corresponde cargar con la herencia de no ganar un título desde la Copa América 1993?

-No, aunque la mochila es más pesada a medida que pasa el tiempo. El anhelo de ganar siempre está, siempre queremos triunfar, es algo natural de los argentinos, que somos competitivos. Pero los logros llegan a través del trabajo.

-¿Este plantel tiene al mejor Messi?

-No sé, a mí me pasa que tengo las mismas sensaciones de cuando jugábamos en la Sub 20: él domina la pelota y sabés que va a hacer algo diferente. En ese tiempo ya te dabas cuenta de que iba a ser un crack, que podía ganar mucho en poco tiempo. Tenerlo te simplifica las cosas, te brinda seguridad porque resuelve de manera increíble. Pero nuestro trabajo también es que no todo tenga que pasar por él, sería un error que todo recaiga en Messi. Hay también otros jugadores importantes que pueden definir un partido y ésa es una ventaja, una ayuda para Leo y para todo el grupo.

-Vos también viviste en Barcelona, ¿compartían tiempo?

-Mucho. Con Martín Posse y Leo nos juntábamos a comer asados, hacíamos salidas. Yo vivía en la ciudad, pero él un poco más lejos, a unos 30 kilómetros, pero pasamos lindos años en esa ciudad.

A su manera, Zabaleta tomó el legado de Javier Zanetti, casualmente el lateral que le clausuró la banda durante un largo tiempo y a quien le pidió una camiseta en el Mundial de Corea-Japón, en 2002, cuando el arrecifeño viajó para ser sparring del equipo que dirigió Marcelo Bielsa. Doce años después de aquella experiencia, aquel chico que hizo la escuela en la selección tendrá su graduación mundialista.

Fuente: www.canchallena.lanacion.com.ar

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By Minuto Arrecifes

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