Han transcurrido siete meses y medio desde que el presidente Vizcarra anunció a los peruanos que las fronteras terrestres y aeropuertos deberían ser temporalmente cerrados para lidiar con la cuarentena producida por el Covid -19. Desde entonces, la mayoría de atractivos turísticos de este país, han permanecido cerrados.

Perú es un país muy diverso, cultural y ecológicamente. En  su geografía alberga un sinnúmero de parques nacionales, reservas naturales y una multitud de centros arqueológicos, lo cual le dan una posición inigualable en el mundo. Es por eso que  la industria del turismo y viajes ha  sido muy importante para el desarrollo de su economía. Se calcula que casi el 3,8 % de su PBI  provenía de la actividad turística y casi un 7%  de la población económicamente activa se desenvolvió en la misma.

La llegada de la pandemia marcó el colapso de esta industria, y puso en la calle a casi un millón de peruanos que dependían de ella. La ciudad del Cusco, centro de las actividades turísticas en el Perú, se convirtió en una ciudad fantasma de la noche a la mañana. Antes una meca cosmopolita, hogar de vibrantes restaurantes, bares y tiendas de venta de accesorios, adornadas por mujeres nativas paseando a sus llamas y alpacas; ahora una ciudad silenciosa, donde solo locales deambulan añorando los tiempos de antaño.

Después de haber batallado duramente a la pandemia, y a raíz de una baja en los contagios, el gobierno peruano y sus principales instituciones públicas y privadas han decidido reanudar las visitas a Machu Picchu y al Camino Inca de dos días junto a otros centros arqueológicos  como Ollantaytambo, Pisac, etc.

Para incentivar el turismo interno y persuadir a visitantes extranjeros, se ha establecido que  la visita a Machu Picchu y otros centros arqueológicos y museos sea gratuita.

Sin embargo, será muy importante que los visitantes realicen sus reservas por intermedio de un operador turístico reputable.

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By Minuto Arrecifes

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