¡Tanta ilusión que uno se había hecho, tanto arreglar las cosas para que cuando llegara el gran momento la posteridad guardara un grato recuerdo de nosotros, y resulta que ahora todo se suspende hasta nuevo aviso! Me refiero a aquella profecía echada a volar años atrás y según la cual el 21 de Diciembre se acababa el mundo, mal augurio que se ha desinflado casi por completo en estos días ya que –en opinión de los estudiosos- todo se debió a la chambonada de alguien que malinterpretó los signos del calendario maya.
Pero a falta de un fin del mundo como Dios manda y dado que en la Argentina el Apocalipsis siempre está a la vuelta de la esquina, sus sufridos habitantes aguardamos ahora el cumplimiento de una nueva profecía: la del 7D, sobre cuyos alcances y efectivo cumplimiento existen distintas versiones. La más difundida (diríamos que casi hasta el hartazgo por los medios K), dice que ese día si o si debe empezar a regir la Ley de Medios Audiovisuales, lo que marcará –afirman los augures oficialistas- el fin del ciclo del gran dios Clarín, la caída en la oscuridad de los pérfidos espíritus del Mal que allí anidan, como la Gran Bruja Ernestina o el hechicero Mag Netto.
Siempre de acuerdo a esas voces oficiales (por ejemplo las que usted soporta en Fútbol para Todos) a partir de ese luminoso 7 de Diciembre se acaba el “monopolio”, habrá espacios para que todos tengan un canal de televisión o una frecuencia de radio (aunque si es amigo del Gobierno, mejor), habrá pluralidad informativa y muchas fantasías por el estilo. Gracias a los poderes del sumo sacerdote Martin Bagatella (¿ ó era Sabbatella?) la gente descubrirá cómo aquello genios del mal antes citados modificaron sus percepciones de la realidad, por lo cual ese aumento de precios que semana a semana percibe en el supermercado no es tal, sino producto de los insidiosos comentarios de Marcelo Bonelli y otros agentes del caos.
El ciudadano común descubrirá, alborozado, que los robos que padecieron sus vecinos o él mismo no sucedieron realmente sino que esa creencia fue inducida en su mente merced a los poderes telepáticos de Morales Solá o de Nelson Castro, con seguridad este último que por algo es neurólogo. Desmontada la gran maquina del desanimo descubriremos finalmente que Boudú, Moreno o Aníbal Fernández son en realidad insignes próceres y no los vulgares pelafustanes que el Grupo Clarín nos ha hecho creer.
Claro que, como ya se dijo, no todos interpretan de la misma manera la profecía del 7D. Están quien aseguran que la famosa Ley de Medios va más allá de destruir al no menos famoso “monopolio”, que se vienen tiempos oscuros donde será imposible enviar un mensaje de texto o por Twiter sin que el Gran Hermano Nacional y Popular lo pase por su filtro censor.
Algunos de los escenarios que pintan los sostenedores de la segunda versión son realmente escalofriantes. Después del 7D, dicen, recorreremos el dial de izquierda a derecha buscando infructuosamente una voz que disienta con el Gobierno, pero allí solo escucharemos al gran alcahuete de Carmona (Uruguay), al pedante Eduardo Aliverti, a Luis D’Elía y a todos los voceros de las múltiples emisoras de amigos o testaferros del poder. En televisión nuestras opciones se limitarán a ver a clones de Sandra Russo, Orlando Barone o Mauro Viale. Y por supuesto la información impresa nos llegará a través de Pagina 12, Tiempo Argentino o la decenas de medios bancados con publicidad oficial, es decir con plata nuestra.
Que quiere que le diga, uno no sabe mucho de profecías, pero si como dice la segunda de las versiones (de índole destituyente sin duda) se viene la Cadena Nacional Eterna y Permanente, si estamos condenados a ver durante 24 horas los mohines de la Presidenta o los gestos cancheritos de Kicillof, si esto va a ser así, malo por malo me quedo con el fin del mundo y no con el supuesto Paraíso que nos prometen para después del 7 D.
Carlos R. Martinez

PLENAMENTE COINCIDO CON VOS CARLOS, A LO QUE AGREGO:
A ESTOS MONTONEROS FASCISTAS QUE SE CREEN HOY DUEÑOS DEL PAIS QUE ESTÁN EMPOBRECIENDO Y SAQUEANDO DIA A DIA, MAS ALLA DEL 2015 NO VAN A LLEGAR. NUNCA PODRÁN DOBLEGAR LA CONCIENCIA DE LOS ARGENTINOS DE BUENA VOLUNTAD QUE APOSTAMOS AL TRABAJO, A LA HONESTIDAD, A VIVIR EN PLENA LIBERTAD DE PENSAMIENTO Y A DECIDIR QUE MODELO DE PAÍS QUEREMOS. EL PUEBLO ARGENTINO TERMINARA HACIENDO JUSTICIA.-