
Se iba la tarde del viernes 10 cuando en la pantalla de la computadora aparecieron unos breves pero demoledores renglones informando que a los 78 años de edad había fallecido Roberto José Di Lenarda. Al principio me costó comprender que se trataba de la misma persona con la cual compartí varios años de trabajo en el diario Acción y más difícil después aceptar el significado cabal de la infausta noticia, más aún teniendo en cuenta que el domingo último habíamos charlado brevemente en la esquina de Ricardo Gutiérrez y Belgrano, a metros de su casa.
Pasado el primer momento de estupor fue inevitable que mi memoria viajara treinta años atrás en el tiempo hasta el amplio local de los Talleres Gráficos Acción, en Santiago H. Perez al 600, para volver a ver allí a Roberto enfundado en su guardapolvo azul controlando la impresión de un afiche al pie de una “plana”, componiendo un texto tipográfico con tipos de metal, encuadernando un talonario de facturas o dándonos una mano en la sección donde –ya en la era del offset- se diagramaba y armaba el diario.
Aunque esencialmente obrero gráfico por vocación y tradición familiar, Roberto desarrolló otras actividades, viajante por ejemplo, y hasta por un tiempo fue uno de los propietarios de LVA, aunque en este caso más que el aspecto comercial privó seguramente la intención de apuntalar (junto con su esposa) la vocación de sus hijos, esfuerzo coronado luego en la nunca igualada FM Light de Irlanda y Remedios de Escalada y más tarde con la destacada carrera de Mariel.
Para cerrar esta nota nada mejor que otra postal de aquellos días de la imprenta: Es día de salida del diario Acción y alrededor de una larga mesa todos se afanan intercalando los pliegos que integran la edición. Varios de los que están allí son prácticamente chiquilines que hablan de fútbol, de novias o noviecitas, bromean y discuten de temas varios, y en medio de ellos como un chico más, Roberto siempre con alguna ocurrencia a mano. Si, un “chico grande” a veces, pero que cuando la oportunidad lo requería, también sabía asumir el rol de “hermano mayor” para brindar un concejo oportuno y franco a aquellos pibes que hoy -ya padres de familia- podrán dar fe de mis palabras, compartirán quizá este recuerdo y seguramente también una lágrima por el amigo ausente.
Carlos R. Martinez

Con mucho pesar me entero a la distancia del fallecimiento de Roberto, el papa de mi amiga Mariel. Recuerdo con mucho afecto las charlas y su participacion en las breves visitas de los companeros del ISER de Mariel. Lucy, Roberto (h) y Mariel contaron con un gran hombre en la familia. Mis respetos hacia el calido recuerdo que tengo del senor Roberto y mi sentido pesame para toda la familia y sus amigos. Guillermo-
Roberto, se fué un gran AMIGO y mejor persona
Gracias Carlos !! Mil gracias por estas palabras.Todos los mediodìas , y cada tarde , pasàbamos a buscarlo en ntro auto con mi mamà y mi hermano,cuando terminaba su jornada.El amaba su trabajo.Y yo a EL . Gracias !!
A Mariel: amiga, a pesar de no vernos seguido, con quien tuve la suerte de compartir muchas vivencias, mi acompañamiento en este difícil momento. Su papá integró una familia que siempre estuvo cercana a la mía en todo sentido. A él le debo su apoyo en un momento donde mi honestidad estuvo en duda y avaló con valentía y decisión mi postura, para hacer justicia y demostrar estar del lado de los buenos, poniendo en riesgo su tranquilidad. Un gesto que nunca olvidaré y me dio la dimensión exacta de su grandeza.