
Provincia de Buenos Aires como la mayoría de las provincias argentinas, en Arrecifes igual que en casi todos los distritos bonaerenses. El País se tiñó de violeta como alguna vez lo hizo con el amarillo del Pro. Puede que sorprenda a quienes se oponen al gobierno de Javier Milei, considerando la situación actual del país, pero lo cierto es que muchos de los que lo votaron no lo harían en otro contexto.
Sorprende el resultado de octubre frente al de septiembre que dejó a La Libertad Avanza en un lugar muy por debajo del obtenido hoy. O tal vez no sorprenda tanto. El voto de septiembre, en el que elegimos legisladores provinciales y concejales, muchos expresaron su queja contra el partido que gobierna a nivel nacional, como una forma de silenciosa y contundente protesta por muchas medidas que ha tomado Milei que más allá del resultado final, continúa exigiendo a los argentinos, un esfuerzo que aún no se traduce en mayores ingresos o bienestar económico.
De la reprimenda de la primera elección del año, al contundente apoyo en esta segunda, pareciera haber un cambio por parte del electorado; o tal vez, le dijeron en septiembre «estamos enojados, pero seguí intentándolo sabiendo que somos nosotros, dueños del voto, quienes decidimos hasta cuando te acompañamos, no lo olvides».
Municipios donde el Peronismo pareciera tener alquilado el sillón del intendente, vieron cómo el electorado le dio su apoyo a LLA. O como el nuestro, en que La Libertad Avanza quedó en segundo lugar en septiembre y octubre le dio una victoria a la alianza oficialista. En ese punto se caen muchos de los análisis políticos que pusieron el papel de los intendentes como definitorios de las legislativas, cuando el electorado poco interés tenía en la conformación de los Concejos Deliberantes de los que desconoce -en su mayoría- la conformación del cuerpo. En ambas elecciones, el electorado tenía la mirada puesta en el gobierno nacional.
Dos años tienen Milei, Kicillof y Bouvier, para entender cuál es el motivo que puede llevar al electorado a seguir eligiéndolos, o intentar un cambio de rumbo. Pero para eso, falta.
