
Una mañana cualquiera en un lugar cualquiera me encontré con Alberto Jeres, Beto, el de La Quinta de Villa Sanguinetti. Charla va, charla viene, descubrí que Beto tenía mucho para contar, una infancia atípica y un presente más que alentador se conjugan en una historia de vida digna de ser compartida.
“Me estoy yendo a Brasil, en Marzo llamame”, me dijo. Y recién nos encontramos en abril, en su casa, a charlar largo y tendido. Su mujer, María Laura Acerbo, se fue a caminar casi bajo la lluvia ni bien llegué. Un poco por ejercicio, pero más por respeto, sabía que Beto necesitaba estar tranquilo para contarme sus anécdotas, sus recuerdos, su pasado fuerte.
Es una nota extensa, me costó mucho suprimir algunas partes, todo lo que Beto dice es interesante, pintoresco o emotivo. Internet nos acostumbra a leer poco, lo sé, pero vale la pena dedicar un ratito de nuestras rutinas diarias para conocer el pasado de un vecino que tuvo el valor de compartirlo.
Gracias Beto, por abrir las puertas de tu corazón y el baúl de tus recuerdos.
MA: Me hace ruido encarar la nota por el único hecho de que hayas nacido en una villa, pero no puedo negar que tu pasado es atípico por estos pagos.
Quizás sea un hecho pintoresco, por decirlo así. Por ahí para otro tipo de temperamento de persona sería drástico, condicionador, para mí es pintoresco.
MA: Suelo repudiar las películas cuyo argumento se basa en el “sueño americano”, porque reflejan siempre el triunfo de una minoría afortunada por sobre una mayoría perjudicada. Tu caso es uno de esos, pero tiene aristas diferentes.
Creo que influyó mucho mi familia, porque en le época en la que yo estaba en la villa siempre había alguien ocupándose de los cachorros. Los cachorros no estaban en la calle, los cachorros éramos nosotros. Cambió mucho, antes la villa era sinónimo de humildad, si le queremos poner otro podríamos decir trabajo, perseverancia, transpiración, dignidad.
Lo que nos vienen quitando despacito es la dignidad, y eso es terrible. Una persona que no tiene dignidad es como un camalote, está ahí dando vueltas y si van para un lado acompaña y si van para el otro también. O sea lo que Dios nos puso en los hombros, que es la cabeza, lo dejas de usar.
MA: Contame la historia de tu familia
Yo estuve en la villa desde 1956, que nací, hasta 1974. Tenía 16 años cuando me vine. Mamá era nativa de una familia de acá de Arrecifes. En la época de Perón, cuando él necesitaba los votos del otro lado de la General Paz, mucha gente del interior comenzó a integrar las denominadas villas. Gente del campo, como el caso de mi familia, formamos parte de ese grupo de personas. Como no había oficios para la gente del campo en la ciudad, plantar papas no se podía, había que hacer otra cosa. Mi mamá era tejedora de una fábrica textil de terciopelo. Tengo un tío que trabajaba en el campo y allá sólo podía usar la pala para cavar en los edificios, hacía pozos en todos los edificios de Buenos Aires.
Yo llevo el apellido de mi mamá, Jeres, precisamente porque cuando ella queda embarazada de mí la familia de mi papá, que eran de otro nivel económico y sociocultural, mandaron a mi padre a Europa y 2 ó 3 años después volvió, cuando yo ya formaba parte de este mundo.
MA: En qué villa naciste
Villa Billinghurst, en San Martín. Hace unos años le robaron una cámara al móvil de Crónica, eran mis compañeritos del jardín jaja.
MA: ¿Tu mamá se hacía cargo de todo?
Tuve muy poca relación con mi padre, pero si algo le tengo que agradecer es que de chiquito se hizo cargo de mi educación. Me mandaron a un instituto privado y sólo iba a dormir a casa. La escuela aún existe, pero es tipo de escuela ya no. ¿Por qué a mí me gustó tanto esa escuela? Porque no solamente te enseñaban lo que deben enseñar, las 4 operaciones matemáticas, análisis sintáctico castellano e historia, sino que nos enseñaban a servir la mesa. A atender, y cambiábamos roles y éramos atendidos. Si me llevas a un palacio yo voy a estar como en mi casa, porque sé cómo moverme, si tuviera que ir de mayordomo a un palacio sabría cómo poner la mesa y atender.
Yo iba a casa en un ómnibus que me llevaba a dormir, y al día siguiente tenía que llevar el calzoncillo y las medias limpios porque me enseñaban a lavarlos. Pero eso traía como contrapartida que yo terminaba siendo un injerto.
MA: ¿Dónde?
En las dos partes.
MA: ¿La escuela te marcó de forma diferente?
Sí, no me alejó para nada de mis amigos, al día de hoy he pasado a saludarlos, los quiero mucho y están en un rincón que no me los toca nadie. Pero me abrió la cabeza, por eso creo que si queres llevar adelante una familia o un país tenes que apuntar a la educación, porque es lo que te abre la cabeza, te muestra otros caminos.
MA: ¿Tenías hermanitos?
No, soy hijo único.
MA: Menos mal, porque para tus hermanos también hubiera sido injusto
Claro. Yo no les podía decir a los chicos de la villa que iba a traer compañeritos a jugar. No les podía decir a mis compañeritos de escuela que los iba a invitar a mi casa, a mi barrio, por una cuestión de lógica.
MA: ¿Eras del todo consciente de tu condición social?
Sí, lo vivía todos los días. Iba con los zapatos embarrados y el ómnibus tenía alfombra, ya eso me chocaba, desde que subía el primer escalón del ómnibus que me esperaba a 4 cuadras, sobre el asfalto, porque en la villa había calle de tierra.
MA: ¿A qué mundo te costó más adaptarte, al de tu barrio o al del colegio?
Al mundo actual, no tolero que la gente se pelee. Viví tantas peleas de chico, tanta agresión. Dejemos de lado quién tiene razón y quién no, no me gusta vivir n el país que estoy viviendo. Por mi actividad me toca vivir la mitad del año en Brasil, y no te digo Suecia, es Sudamérica. Pero allá yo me siento tratado distinto. Mis vecinos se tratan distinto, y el vecino de enfrente con el otro que es de distinto partido político no se tratan como se tratan acá. Eso me pone mal y no me gusta, y de toda mi vida lo que más me molesta es lo que estoy viviendo ahora, no me entra en la cabeza.
MA: ¿Cómo era la relación con tu papá?
Esporádica, cada tanto. Él era un abogado muy importante, con decirte que su estudio jurídico es un piso y sobre los ventanales se veía el estacionamiento de Tribunales, en Viamonte y Uruguay, edificio Odol, Viamonte 1493.
Yo no sé si él nunca supo, no quiso o se le escapó de las manos mi situación. Pero nunca me supo dar el lugar ni la posición que me merecía como hijo.
MA: ¿Actualmente vive?
Vos sabes que no sé. Le perdí el rastro en el 2000 ó 2001, hace 12 años.
MA: ¿Era un hombre muy mayor la última vez que lo viste?
Sí, mi mamá nació en 1935 y él en 1934, se llevan un año. Mi mamá vive y está muy bien gracias a Dios.
MA: ¿Le guardas rencor?
Me da pena que a pesar de su situación económica no haya tenido la suficiente lucidez mental de saber aprovechar lo que era yo.
MA: ¿Tiene familia?
Sí, tuve una buena relación con quien fue su mujer. Y tiene 2 hermanos, uno que también es abogado y trabaja en Miami y otro que es contador y trabaja en un banco, no recuerdo cuál.
MA: ¿Tenes necesidad de recomponer el vínculo?
Sí, pero ellos no. Por eso me da mucha pena y me jodió mucho. A mí me fascinan los chicos, todos mis amigos me han dado sus hijos de ahijados, y saben que eso parte de mi necesidad de tener un contacto muy especial con los chicos. Me da mucha pena no haber conocido a mis sobrinos, que sé que tengo, porque son mis sobrinos aunque el registro civil, los apellidos y todas esas pavadas digan otra cosa.
Estas cosas que hacemos los hombres…ellos son judíos, practicantes. Creo que viene un poco por ahí, otro por su profesión, que es muy materialista. Ellos están acostumbrados a tratar con este tipo de problemáticas, entonces quizás veían un problema latente en el hecho de mí existir. Cuando iba a cumplir 18 años mi viejo intentó darme el apellido y no quise, fue una muestra cabal de lo que yo quiero en la vida. No me sirve de nada lo que ellos me puedan dar como retribución si a cambio me dan un análisis.
MA: ¿A tu mamá cada cuanto la ves?
Seguido, porque le compré una casita en Arrecifes y la traje para acá (risas).
MA: Supongo que el conflicto con tu papá fortaleció aún más tu relación con ella
Hay una paradoja, no sé por qué y quizás lo podría decir un psicólogo. Yo sé cerebralmente que debo dar mi vida por mi vieja, pero por acá (se señala el corazón) no sé. Estoy siendo extremadamente honesto con vos, esto no te lo va a contar todo el mundo. Sé que debo, y lo que debo lo pago, pero no sé si quiero pagar lo que estoy pagando.
MA: ¿Tu mamá es una persona con la que podes sentarte a hablar abiertamente de cualquier cosa?
No, de nada. Gira en otra revolución, no entiende lo que yo le digo, pobre. No me llevo mal, pero no puedo hablar nada. Por eso te decía que tenía buena relación con la mujer de mi viejo, porque hablaba cosas que no podía hablar con mi mamá. Pero para mi mamá era mi suegra.
MA: ¿Por qué volviste a Arrecifes?
Cuando mi mamá se fue a Buenos Aires, una tía mía hermana de mi mamá, quedó acá en Arrecifes para que la cuiden. Terminó siendo mi tía solterona, que aún hoy vive, y yo sabía que estaba ese mojón, por eso mi venida a Arrecifes.
MA: Cuánto tardaste en volver a visitar a tu familia
Tarde un año y pico en volver a verlos. No había teléfono, ni cartas mandaba.
No volví nunca con el afán de ver nada de las sensaciones de mi barrio, ni los olores, las comidas, o los recuerdos. Sí volví a visitar a la gente que yo quería, pero no a ver si corría agua del arroyito de la vuelta. Dios siempre me llevó a upa, le tengo que agradecer a la vida.
MA: Contame cómo fue ni bien llegaste acá
En las vacaciones de invierno de 1974 yo decido venirme, 4° año de la Escuela Técnica. El primer lunes que comenzaban las clases aquí me presenté y me recibió una señora que se llama Graciela Pedrido, y un señor que se llamaba Teodoro Givancin. Me dieron la noticia de que me aceptaban, y tenía que rendir una materia de equivalencia. Me dijeron que podía empezar al otro día, y les expliqué que tenía que ir a buscar mis cosas a Buenos Aires. Mis cosas eran un vaquero, 2 zapatillas y darle un beso a la abuela y a mi mamá, nada más.
Les dije “bueno, un problema solucionado, me queda uno sólo”. Me acuerdo que el viejo Givancin se bajó los anteojos y me dijo: –cuál es el otro problema que tenes vos che. – Necesito trabajo, vivo con una tía y no me puede ayudar en todo, le dije. – No se haga problema, se viene a trabajar conmigo, me contestó Givancin.
MA: ¿Qué hacías esos primeros días?
Me encantaba ir al Río, a pescar mojarritas. El hecho de que haya un río me fascinaba. Me pasaba las tardes en el arroyito de la Perón. En la villa jugaba con palitos en el agua de los charcos de barro podrido, y venir acá y ver ese arroyo y un río era una cosa de locos.
Mis compañeros de colegio me trataron muy bien, me sentí muy protegido. Estuve unos meses con mi tía y en diciembre ya me había hecho un amigo del colegio, Maón, de apellido, ahora vive en San Pedro porque es profesor de matemática. Su mamá, María Maón, era Directora de una escuela rural, y mi amigo y su hermano iban a la escuela en Arrecifes y tenían una casita para vivir acá. Yo me fui a vivir con ellos, ayudaba a llenar la heladera y vivía con ellos.
MA: ¿Cuándo conoces a tu señora?
Ella tenía 15 y yo 23 años, yo era un adulto y ella una nena.
MA: Tenías buena educación y una mamá presente que te cuidaba, ¿qué viste en Arrecifes?
No me gustaba la villa.
MA: ¿Qué observabas?
Que para tener educación había que estudiar, y para eso mamá se tenía que sacar un plato de la boca. Si me quedaba en la villa iba a tener que trabajar, no iba a estudiar lo que yo quería, y con lo que ganara mamá no iba a tener mucho más de lo que ella ya tenía y dedicaba a mis gastos. Fue la salida más elegante, salirme del círculo y que ellos sigan en la de ellos, y ver si yo podía dar un pasito adelante.
MA: Siempre tuviste la educación muy presente
Sí, y al día de hoy que no ejerzo sigo mezclado con la Escuela Técnica como presidente de la Cooperadora, es la forma en la que ayudo a educación de Arrecifes, es mi forma de cooperar y a través de una escuela que yo quiero mucho, la técnica. Tengo que agradecer muchísimo porque desde que estoy yo como presidente, en la historia de la escuela, el año pasado fue el primero que se logró una reunión semanal durante todo el año, está bárbaro que me estés grabando y pueda mandar un mensaje de agradecimiento a todos.
MA: Crees en alguna religión
No practico ninguna pero creo en Dios. Me alcanza con andar por la vida sin hacer lo que no me gustaría que me hagan. No me preguntes qué mandamiento es.
MA: De tu propia experiencia, que es lo que rescatas para transmitirle a tus hijos.
Si hay algo que me gusta alimentarle es la libertad, pienso que lo más lindo que les puedo dejar a ellos es la libertad con dignidad, por la libertad misma, a costa de nada.
MA: ¿Tus hijos conocen tu historia?
Sí, esta charla que tengo con vos a veces la tengo con otras personas, y ellos se quedan escuchando. Yo no quiero apabullarlos, prefiero que nazca de la necesidad de ellos. Pero sí saben todo lo que me pasó.
MA: ¿Qué le pedís a la vida?
Trabajo, no quiero que me regalen nada. Si vos le tenes que regalar algo a alguien es porque hace mucho que no le das cosas. Lo principal que hay que dar es educación. Si vos apostas como la vida apostó en mi a la educación después todo es posible.
Si vos me preguntas si soy feliz, muy feliz, medianamente o estoy triste yo te digo que no debe haber nada, absolutamente nada que yo no haya deseado y no se me cumplió. Ni desde la familia, la salud, los amigos que son una cosa de locos, me crie con amigos. La pequeña dosis de familia que tuve, que estoy orgullosísimo y ojalá todos la hubieron podido tener.
Bonus track:
Una de cal:
Ya de grande, Beto se convirtió en presidente de la Cooperadora de la Escuela Técnica y se propuso hacerle un reconocimiento a su querido Givancin, por eso actualmente la sala de electricidad lleva el nombre “Teodoro Givancín”.
Givancín me tenía de empleado y me daba las llaves de su casa, en la Merlassino al lado de donde ahora está DirecTV, una casa antigua con el portón labrado. El viejo fabricaba antenas y transformadores para equipos de audio, y vendía mucho a una casa de Buenos Aires. Yo sabía que si soldaba 100 cablecitos ganaba una plata, si soldaba 500 otra. Y el viejo me miraba de su habitación para ver a qué hora apagaba la luz del galpón yo. Vale decir que si la apagaba a las 3 de la mañana y me iba a dormir, al otro día no iba al colegio. Entonces él iba a lo de estos amigos míos y me golpeaba la ventana para que fuera a la Escuela, y cuando llegaba aún faltaba media hora para que empiecen las clases, por eso el viejo me esperaba con el desayuno. Una cosa de locos, genial.
Una de arena:
Mi viejo para situaciones que él consideraba importantes se presentó en mi vida. Cuando me recibí en la Técnica, cuando me casé por civil. A la Iglesia no vino, vino al civil, pero yo pienso que el pacto más importante lo hice ante Dios. No lo hizo por mí, sino por él, vino a ver cómo firmaba un contrato, un vicio laboral que él tenía.
Los consejos de la abuela:
Mi abuela era muy bicha, me decía “si usted tiene una trompada muy débil tiene que especializarse en la puntería, porque si pegas muy despacito pero siempre en el mismo ojo en 15 días no se lo saca ni con una bolsa de hielo”, eso me hablaba de la perseverancia.
Mi primer laburito:
En 1978 arranqué trabajando en el Mercado Municipal, donde ahora está el Museo. Había negocios a la calle y negocitos adentro. Tenía un negocio de reparación de electrodomésticos.
Un recuerdo hermoso:
Me enteré hace poco tiempo a través de una tía que vive en otra villa en José León Suárez, lo siguiente: Yo volvía de la escuela y hacía los deberes con la abuela, porque mi vieja trabajaba en una fábrica, luego tuvo un kiosquito en la villa y ella siempre se dedicaba a juntar los poquitos mangos que había en la casa. Pucha decía yo, mira la vieja lo que hacía, que nivel. Y me vengo a enterar de viejo a través de esa tía que mi abuela aprendió a leer conmigo, yo nunca me percaté que ella también hacía los deberes conmigo, una cosa de locos.

hola pasaron los añosy siempre con ese peinado hace poco soñe con la abuela rosa me da mucha alegria saber que ines esta con vos dale muchos besos de mi parte ya que son una parte de mi vida que llevo en mi corazon lograstes todo lo que querias me siento bien al saber que sos feliz que las enseñanzas de la abuela rosa no fueron en vano un beso carola,
BETO IDOLOOOOOOOOOOO
Beto querido te quiero mucho. Me encanto ,sos muy positive,hay que remontar una historia asi,sos tan alegre,con una risa contagiosa y con esa actitud que te llevas el mundo por delante ,sos tan emprendedor a la vista esta.UN BUEN EJEMPLO la importancia que le das a la EDUCACION.Besos para vos,los nenes y esa Leona que tenes en casa.Me gusta charlar con vos,tan entusiasta.
Hermosa y emocionante historia de vida ..Beto siempre con nosotros …te queremos ..a vos y toda tu pequeña gran familia…. El paso por casa en clases de musica con tus beibis ya hombres…y pequeños recuerdos de charlas ….tomando algunos mates …cariños…fuerzas…vas por mas… Adelante….Marta y Hugo Hanley…
Vos agradecés y yo también te agradezco!!!! Sos una gran persona. Yo escuché esta historia y tiene razón quién te hace la nota, se hace difícil recortar tanta historia de vida.Está bueno escucharlo a Beto porque tiene un tono de voz y una manera muy especial de contar.
Gracias Beto, gracias a tu familia también!!! Cuánto trabajaste por la escuela y lo seguís haciendo.
Che Beto, por si te queda alguna duda …qué fenómeno que sos !!!!!
Te queremos a vos y tu hermosa familia !!!!!
El tio Beto!!! es lo mas!! el padrino mejor elegido del universo!
Me pone FELIZ Y MAS QUE FELIZ ser parte de esta familia!!!
En la vida de un ser humano se le presentan un monton de cosas buenas,malas,muy buenas,muy malas,en mi vida conocer a BETO fue una de esas cosas muy pero muy buenas y confortables que te pone en el camino la vida.
Poca gente irradia la energia y la saviduria que te da BETO.
Te queremos BETO,la flia Sanchez.
Beto es el ejemplo de la persona que se ha hecho a sí misma, de ello surge que haya establecido sus propias reglas, su filosofía de vida tan particular. Si el se ha hecho a sí mismo no le debe nada a nadie, al no tener deudas es un ser libre. Y la libertad es lo que él más aprecia. Una muestra cabal de que todos podemos si queremos, aún (y sobre todo)con viento en contra.
«Tal vez parece que me pierdo en el camino
Pero me guía la intuición
Nada me importa más que hacer el recorrido
Más que saber adonde voy.
Todo me sirve, nada se pierde
Yo lo transformo
Sé, nunca falla
El universo está a mi favor
Y es tan mágico.
Me sirve cualquier pretexto
Cualquier excusa,
Cualquier error,
Todo conspira a mi favor»
Gustavo cerati – «Magia»
Emocionado al leer la nota, a Beto lo conozco de hace varios años y es de esas personas que cuando te ven preocupado o mal siempre estan para poner la oreja y dar sabios consejos, que muchas veces me abrieron la cabeza y que para mi son parte de mi patrimonio de vida. Un pingazo y un grande Beto .El sabe que siempre va a recuperar lo mejor de la vida porque es lo que el siembra!
Me pone muy contento esta nota Beto!!!! Si bien ya conocía mucho detu historia tan particular, ahora conoci algunas otras, cosas que reflejan la calidad de persona que fuiste, que sós y seguirás siendo, un gran amigo y un tipazo de la hostia!!!!.Muchos cariños para vos y tu linda familia.-
Realmente me emocionó tu nota querido Beto.
Estas son las cosas que necesitamos se conozcan para demostrar que el trabajo, el estudio, la dignidad y la familia es lo más importante.
Te felicito y felicito al que la hizo y me encantará charlarlo con vos.
Un abrazo:
Teófilo
BETO ES UN GRANDE, UN EJEMPLO, NUESTRO PROFE, NUESTRO AMIGO,
UN TIPO CON UNA FRESCURA Y SENCILLEZ ADMIRABLE Y QUE UNO VE A SU MUJER Y A SUS DOS HIJOS Y TE DAS CUENTA DE TODO LO BUENO QUE HIZO. EL SIEMPRE DIJO QUE SU CASA ESTABA LLENA DE NOSOTROS , SUS AMIGOS. GRACIAS POR TODO BETO !!!! VOS SABES CUANTO LOS APRECIO A CADA UNO DE UDS. UN ABRAZO ENORME
Grande bethobennn!! Un ejemplo a seguir, eso d que la vida nos de trbajo y con eso disfrurat la familia,! Sos un tipazo rambo jerez , un orgullo tenerlo de vecino !y decile al pavo k no grite a las 4 am pork te lo voy a agarrar con la gomera,, jaja un abrazo el rey
QUE EMOCION!ME ENCANTO LA NOTA!
Felicitaciones!No sòlo por la franqueza y sencillez con que cuenta su historia,sino por el mensaje «Estudiar,que es como se progresa».
Sos una Grandísima persona Beto….es tan así, que vos lo sabés…
Me acuerdo como si fuera hoy,en «LEVIS» su tía Ester nos hablaba de el como si fuese su madre,de ésto pasaron 40 años!,que linda y edificante nota ¡felicitaciones!
Stella,no me etrevo a identificarte personalmente por eso elijo este medio para agradecerte tus sentidas palabras.Yo tambien tengo en la tia Esther,y desde mas de 40 años(que son los años que vos recordas pero que no corresponden a mi edad),a una madraza de aquellas.Es por este motivo que aprecio tanto tu comentario.Ojala mi historia le sirva a algun otro chico que en este momento haya que la vida no tiene sentido.Si con esta nota logro algun convencimiento de que siempre se puede,entonces esta todo logrado .Gracias,muchisimas gracias.Beto Jeres
Lindísima entrevista de una fascinante historia de vida!
Bravo Beto! Por tu buena actitud, por tu empeño, por tu actitud positiva.
Estas son las historias que es bueno conocer y difundir ya que demuestran que, con buena actitud, fe y empeño podemos no sólo llegar lejos en la vida sino además y sobre todo, ser felices!
Un abrazo grande,
Laura
La frescura y la sinceridad con la que Beto nos cuenta las cosas que le pasaron no sólo nos conmueven sino que nos dan ánimos para encontrar lo positivo en todo cuanto nos sucede.
EJEMPLO DE VIDA, ESFUERZO, PERSEVERANCIA Y SUPERACIÓN PERSONAL. FELICITACIONES TE MERECÉS TODO LO QUE TE RODEA ( TU HERMOSA FAMILIA).ME EMOCIONÓ PROFUNDAMENTE LA NOTA
Muy emocionante la nota.Siempre hay gente buena que te tiende una mano.Un abrazo para Beto y su linda familia.
Que linda nota. Es un mensaje de que se puede salir adelante y una interesante historia de vida.
Me encanto!!!
Que linda nota. Es un mensaje de que se puede salir adelante y una interesante historia de vida.
Me encanto!!!