orange-mecanique-1971-08-gPasan los anuncios de Fiscalías, de Comisarías, de patrulleros, de nuevos policías.

Pasan las marchas, las protestas, los llantos, las declaraciones desahuciadas en las radios locales, las súplicas y las puteadas.

Pasan las catarsis en Facebook, los comentarios en los negocios y en la cola del banco.

Pasan las rejas, las alarmas, las puertas seguras, los alambres y el vidrio roto sobre el filo del tapial.

Pasan las armas “para seguridad”.

Pasa la propaganda política, los discursos, los debates en televisión, las estadísticas.

Pasan los velorios, los llantos, la desolación, el miedo, el odio.

Pasa de todo, y continúan los robos. Son la única constante que mantiene en el primer puesto el problema de inseguridad que desde hace 20 años lidera y sobresale en todos los indicadores de disconformidad social.

Y así y todo seguimos acostumbrándonos a la violencia cotidiana, la violencia con la que nos manejamos y con la que nos manejan. La violencia con la que  ingresan a nuestros hogares y lo dan vuelta buscando cualquier cosa que tenga valor.

Y sobre todo a la violencia institucional de organismos que deberían estar fuertemente preocupados por la tranquilidad del pueblo trabajador. Fuerzas policiales, municipios, secretarías, ministerios, Ong’s, etc. Todos se hacen los distraídos.

¿No se entiende mi opinión?

Lo paso en claro. Estoy  recontra podrido de vivir en un país en el que quienes nos representan se hacen los recontra boludos día a día, sólo se preocupan por acrecentar su poder a costa de un pueblo que está recontra harto de vivir con miedo. Recontra podrido de vivir pensando que nos van a robar.

Basta de discursos pensados por sociólogos y comunicadores sociales, salgan a la calle señores políticos. Hasta los chicos de los barrios les pueden decir quién, cómo, dónde y cuándo ocurren las cosas.

Señores jueces, fiscales: Basta de papelitos atrás del escritorio y jornadas hasta las 14 hs repletas de café y hueveo. El país necesita urgentemente que reconsideren su responsabilidad respecto a la inseguridad.

Basta de cambiar de comisarios, basta de poner policías con cara de susto en patrulleros caros, basta de puertas giratorias, basta de soluciones que no solucionan. Basta de miedo, gritemos fuerte que no aguantamos más.

Gritemos en las urnas, que hablan por nosotros.

Hace 20 años que los gobiernos roban mucho. Demasiado. Viven ostentosamente en barrios privados y acumulan oro con nuestro sudor. Néstor y Cristina ni pueden ni quieren explicar su patrimonio. Lo peor es que ni siquiera les interesa lavar su nombre, ni su apellido. Carlos Saúl debería estar preso. Amado Boudou y Ricardo Jaime también. La lista no termina ahí, pero como ejemplo alcanza.

Leí en Facebook a un muchacho al que le robaron el domingo. ¿A quién le importa?, se preguntaba indignado. No le supe responder.

Pero sé que mucha gente piensa y razona. No sé si la mayoría, aunque espero que sí, y también espero que lo reflejemos en las urnas.

Si quieren cambio verdadero, caminen distinto.

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By César Fiscina

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