
Son numerosos los obstáculos que podemos encontrar en la vía pública. Debemos esquivar mesas y sillas afuera de locales y caminar cuidadosamente por veredas rotas. Tanto en la zona céntrica como en los barrios. Esto es cada vez más notable y hace que aumenten las quejas vecinales. Los peatones se ven obligados a practicar el nuevo deporte urbano que consiste en esquivar baldosas flojas, raíces, mesas y sillas.
Es fácil caminar por la ciudad y encontrar veredas con roturas extendidas por metros; otras con baldosas flojas que se levantan al pisarlas; o tramos desnivelados en el centro de nuestra ciudad. Esta situación no es mejor en los barrios. A veces, solo hay senderos de tierra que se llenan de agua cuando llueve (ver imagen 1). Es casi imposible caminar por allí. Además, muchas veces, hay espacios invadidos por yuyos y basura desparramada.

Es oportuno saber quién es el responsable en caso de accidentes o caídas. Nos informamos en el Despacho Administrativo de la Municipalidad que cuando las veredas están rotas por antigüedad o mal uso, la responsabilidad es del frentista. Cabe aclarar que si se trata de una casa en venta, la conservación de las mismas corresponde a la inmobiliaria a cargo. Cuando las empresas de servicios rompen veredas mientras hacen un arreglo, ellos deben dejar todo como estaba. A la vez, el Gobierno debe intimidarlos para que sea así. Por último, si la causa de la rotura son las raíces de un árbol, el único que se encarga de sacarlo es el Gobierno.
“Ya había tropezado 3 veces y a la 4ta vez me caí”, asegura Marta Gómez, vecina de nuestra ciudad. Si cada frentista, empresa o autoridad se responsabiliza de lo que le corresponde, seguramente serian menos los reclamos vecinales.
El tema sillas
Sin embargo, esto no es lo único que preocupa. Muchas veces, y casi por puro instinto, tendemos a bajar a la calle al encontrarnos con mesas, sillas y hasta parasoles.
La ordenanza fiscal e impositiva N° 2565, que se renueva año tras año, afirma que cada negocio tiene permitido la ocupación o uso de espacios públicos, siempre y cuando abonen el importe mensual correcto. Por cada mesa y sillas colocadas al frente del local, se debe pagar $15,30. Desconocemos que esto realmente se aplique y que exista alguien que lo controle. Pero el punto está en el espacio reducido que queda libre. Aquel que limita el paso de los peatones.

