“Los tránsfugas en masa simbolizan el vaciamiento de la política. La ética del oportunismo”.
(Martín Rodriguez Yebra, La Nación 14/6/2015)
El peronismo a través de sus distintos disfraces, máscaras y/o caricaturas sigue batiendo sus propios record de cinismo, inmoralidad y ambición de poder sin límites, todo ello ante la vista y paciencia de una gran mayoría del pueblo argentino que tolera esas prácticas porque, posiblemente, comparte en gran medida esas características que expresa el referido grupo político.
Los ejemplos de ese comportamiento han abundado en los últimos tiempos, por ejemplo con el deprimente espectáculo de los intendentes que -“garrocha” mediante- van y vienen desde el Frente para la Victoria al Frente Renovador y viceversa (o a otro partido si fuera preciso) de acuerdo a la evolución de las encuestas.
En los últimos días también Arrecifes ha sido testigo directo de nuevos y patéticos aportes a ese panorama de decadencia generalizada; repasemos los hechos: A comienzos de la semana pasada y con absoluta desfachatez, Daniel Bolinaga confirmaba su regreso al Frente para la Victoria justificando esa nueva voltereta en la defensa de sus ideales. No contento con ello y siempre en función de licuar sus culpas le achacó a Ricardo Alfonsin un supuesto pasado “conservador”.
Poco después llegaba Anibal Fernandez, personaje canallesco capaz de cualquier vileza (que lo diga si no la familia del asesinado fiscal Nissman) devenido ahora en uno de los pre candidatos a gobernador de la Provincia de Buenos Aires, eso si antes La Bruja de la Rosada no le hace dar un “baño de humildad”.
Como tal, la presencia de Fernandez hubiera sido parte del desfile de candidatos que presenciaremos en las próximas semanas, lo objetable en este caso es que dicha visita tuvo como indudable propósito usufructuar el rédito político por la inauguración de obras en el Hospital, obra cuyos fondos –fueran aportados por la Nación o la Provincia- salieron en definitiva del bolsillo de todos los contribuyentes.
Respecto a esta visita, una reflexión adicional: La célebre pensadora Moria Casan impuso la frase “Se cuelgan de mis tetas” en referencia a quienes querían aprovechar su popularidad para trepar en la farándula. Modificando ligeramente ese concepto, daría la impresión de que Bolinaga trata de colgarse de los bigotes de Anibal para preservar su ¿declinante? carrera política.
Pero no termina ahí el sainete. Durante su paso por Arrecifes el actual Jefe de Gabinete visitó junto a Bolinaga el local de La Campora, ocasión en la cual –según citan distintos medios- nuestro saltarín intendente fue abucheado y hasta se coló por ahí algún grito de “traidor”, episodio este que merece ser comentado.
No es que Bolinaga no merezca tal epíteto (y quizás otros peores), la pregunta es ¿hasta qué punto los integrantes de La Cámpora tienen el culo lo suficientemente limpio como para señalarle defectos a otros? La Cámpora, se sabe, ha colonizado cuanto ministerio o dependencia estatal existe, colocando allí a MILES Y MILES DE PARASITOS sin capacidad alguna para los puestos que ostentan, parásitos con altísimos sueldos que utilizan esos ingresos mal habidos para financiar sus actividades. Es decir que como Anibal y tantos otros, hacen política con la plata de todos.
Cosas como las narradas en esta nota son parte de una larga pesadilla de cuyo inicio se cumplirán 70 años en octubre. ¿Continuaremos presos de esta pesadilla, seguirá primando “la ética del oportunismo” después del 10 de diciembre o brillará alguna luz de esperanza luego de esa fecha? Tengo algunas ideas al respecto, pero no se las cuento ahora para no deprimirlos.
Carlos R. Martinez
DNI* 4693598
*Primera nota que firmo con mi nuevo Documento. ¡Florencio lo hizo!
