24-08-2015 07-09-30 p-m-Siempre le encuentro un “pero” al kirchnerismo. No sé si está bien o está mal. Pero eso es lo que me pasa. ¿Ven? Y es por eso que la política me cuesta, no me simpatiza, me llama la atención como ver la Champion en HD, pero no me involucra como una final de Copa Libertadores.

El otro día escuché a la Presidenta en Cadena Nacional, habló una hora y veinte minutos y como es demasiado no puedo decir que la escuché atentamente. Sí algunos fragmentos que me recordaron mi teoría del “pero”. Esto me gusta, pero. Esto es positivo, pero. Esto sirve, pero…

Antes de criticarme por encontrar esos malditos peros, lean. Pero no se enojen.

La verborragia de la presidenta de los argentinos me recuerda a un amigo que enganchaba siempre y le iba bien con las mujeres en los boliches. Mi amigo encaraba a mansalva, y siempre algo ganaba. Cristina dio treinta y pico de cadenas nacionales, entonces algunas fueron muy buenas, y otras…

Lo que menos me cierra del kirchnerismo es ese facilismo con el que se despegan de los casos de corrupción que los rodea. Lázaro Báez es sin duda uno de los más llamativos, sin dejar de recordar a Jaime, a Boudou, Miceli, etc.

Cristina se limitó a decir que hay otros que recibieron mucho más que Báez, quien está 40 en el ranking de suertudos que ligan obra pública del Estado. Lo defendió por Cadena Nacional a sólo 4 meses de entregar el trono. Y eso me dejó un gusto muy amargo.

Entiendo que Grupo Clarín es un formador cero independiente de opinión pública, construyen agenda, desestabilizan o lo intentan, son la basura del empresariado mediático nacional. Lo sé. Pero por más que sean lo que sean las denuncias -sobre el enriquecimiento alevoso y desmesurado del hombre acusado de ser testaferro y beneficiario de licitaciones hechas a dedo para obras públicas-, existen. Creo que la Presidenta debiera dar su máxima muestra de apoyo en pos del esclarecimiento de esas denuncias.

Nuestra Presidenta es sin duda una gran oradora. Pero claramente se dedica a hacer campaña con el poder que le otorga su envestidura. Hay cosas peores, entiendo, pero ella jamás se refiere a esas cosas peores. Entonces molesta. No fue la última una buena cadena nacional, porque se expuso al golpe, tuvo graves errores y no supo vender lo que quería: que se envió al Congreso un proyecto de Ley que prohibiría la venta de la participación accionaria del Estado nacional en grandes empresas y multinacionales.

Cuestionó que los políticos hayan utilizado las inundaciones para hacer campaña. Dios santo Cristina, si vivieras en los pueblos y ciudades afectadas y hubieras observado el desfile de personajes oficialistas sacándose fotos y posando con los nadies, ¿qué dirías entonces? No defiendo a la Vidal, que supo contestarme en una entrevista en barrio La Cumbre, previo a las PASO, que ella “en los 90´estaba en la Universidad”, como dando a entender que poco le importan las conjeturas de quienes acusan al PRO de querer volver a la década infame del innombrable. Pero tampoco da para acusar si no resisten el archivo de hace tan solo unos poquitos años atrás, tal como lo demostró el Diario Perfil publicando fotos de Cristina chapoteando charcos en el 2009.

Todos, absolutamente todos los políticos pecan de proselitistas, políticamente hablando. O acaso pretenden hacernos creer que Daniel, Karina, Cristina, Maria Eugenia, Mauricio, Ernesto o quién sea también se inundan. Que saben lo que es no llegar a fin de mes. Que saben lo que es recorrer las góndolas del supermercado buscando precios. Que saben lo que es ir a un hospital público. Que saben lo que es mandar a sus hijos a una escuela sin gas. Que saben lo que es que te pongan un arma en la cabeza cuando trabajas por un sueldo que no alcanza. No, no lo saben, lo escuchan, lo repiten, pero no lo viven en carne propia.

Otro tema que me llamó la atención fue la inexistente posibilidad de que la Sra. de Kirchner se retracte. Porque la burrada que se mandó respecto al militante jujeño asesinado fue grande. Los familiares de Velázquez habían hablado en varios medios nacionales, y dijeron bien clarito que el muchacho militaba para los radicales, y que su afiliación a la Tupac Amaru de Milagro Sala respondía sola y únicamente a una necesidad, la necesidad injusta y clientelista de poder estudiar en una de las escuelas de esa turbia organización ligada al kirchnerismo.

Los diputados, algunos diplomáticos, los senadores, viven rodeados de asesores, de gente que cobra buenos sueldos para interiorizarlos de todo lo que –debido a las agendas hiper cargadas de nuestros sacrificados y madrugadores representantes elegidos por voto popular- no logran estudiar o conocer por sus propios medios. Me cuesta creer, entonces, que la Presidenta no tenga un grupo de asesores del más alto nivel que le evite esas pifiadas atroces. Sin duda, no lo tiene.

Por último, y admitiendo que no debe haber sido lo único que dijo y no logré escuchar, no hay que ser muy ducho en la materia comunicación para advertir que detrás del enaltecido reclamo de justicia por el muchacho asesinado, tanto el bando opositor como el oficialismo demostraron que con tal de sumar unos porotitos el 25  de octubre son capaces de exigir y exigir en nombre de la democracia por “su militante”. Pero fácilmente olvidan que también asesinaron a un pibe que es hijo, es vecino, es amigo, que tenía derecho a ser quien carajo quisiera. Asesinaron a otro argentino y Cristina misma dijo que fue un asesinato político, aunque no del bando que ella creía.

Asesinaron a una persona, caraduras sin sentimientos, no a un militante.

Comente esta nota

comentarios

By César Fiscina

La mejor manera de estar informado.